Huayra Linux es, como el satélite Arsat-­1, una bandera de la soberanía tecnológica argentina. Encierra un potencial enorme y es una clave para luchar contra una lógica que nos concibe sólo como consumidores. A nosotros y a los chicos que reciben las netbooks de Conectar Igualdad, donde inexplicablemente este sistema convive con Windows. Y ese es su principal obstáculo: el enorme peso de las corporaciones.